martes, 20 de diciembre de 2011

Cuando no comprendes nada...

Y cuando te das cuenta es tarde, sientes que todo lo que has estado construyendo hasta ahora se derrumba, no sabes si poco a poco o de golpe, solo tienes claro que se va, se pierde y se lleva consigo de la mano eso que tanto necesitas, tu felicidad y te deja en la puerta una nota en la que pone: “no te preocupes, me llevo tu felicidad pero te traigo una nueva amiga con la que compartir tus penas, un hombro en el que llorar” entonces comprendes que el nombre de tu nueva amiga es soledad y te entran ganas de gritarle, la odias, quieres que se vaya y que vuelva aquella a la que se han llevado pero en el fondo sabes que no es tan fácil. 

Siempre pensaste que tu vida y tu rutina seguirían como acostumbrabas durante más tiempo pero cuando de repente irrumpe en tu vida otra persona que con tan solo unas semanas de experiencia te arrebata lo que era tan importante para ti sientes rabia e impotencia, piensas en acabar de forma rápida con tu sufrimiento pero ¿y después qué?, ¿y si un acto tan cobarde no te alivia? Entonces decides rodearte de personas que te quieran, de personas para las que seas importante pero te preguntas ¿realmente existen esas personas? Te das cuenta entonces de que estas sola, la única acompañante ahora es soledad, si la acoges con cariño quizá se quede para siempre, si la rechazas tal vez nunca se quiera ir…

Una vez me dijeron que las mujeres éramos como los chicles, cuanto más nos pisan más nos pegamos, en mi caso quizá sea verdad y cuando te das cuenta piensas “joder, ¿que he estado haciendo?, ¿por qué no me hago valer?”, pero en tu interior no podías, estabas ciega y tal vez aun lo sigas y no tienes idea de cuánto tiempo va a durar.

No hay comentarios:

Publicar un comentario