La vida es como un rio, un rio que te lleva según le convenga a la corriente, en el que nunca puedes parar de avanzar y no puedes volver atrás por mucho que nades a contracorriente.
La vida es como un rio, un rio repleto de caimanes que esperan ansiosos a que cometas un error durante el trayecto hasta el mar, tu destino, tu muerte, para abalanzarse sobre ti y devorarte lentamente haciéndote sufrir sin ningún tipo de piedad.
La vida es como un rio, un rio en el que a veces te encuentras varias bifurcaciones y aunque te apetezca pararte a pensar en coger la de la derecha o la de la izquierda, debes actuar porque el rio sigue.
La vida es como un rio, un rio en el que nunca puedes dejar de avanzar, porque si todos pudiéramos parar el tiempo y permitirnos un momento de relax jamás llegaríamos a perecer.
La vida es como un rio, un rio que te arrastra y te lleva, un rio del que no puedes escapar, un rio donde no hay orilla, pero tan solo es eso, un rio.